Programa de Agricultura Urbana
AÑO DE INICIO
2002
CIUDAD
Rosario
NÚMERO DE HABITANTES
1.028.658
PAÍS
Argentina
FECHA ACTUALIZACIÓN
14/07/2006
JUSTIFICACIÓN Y RESUMEN

El Programa de Agricultura Urbana (PAU) de la ciudad de Rosario nació como respuesta a la crisis económica argentina de diciembre de 2001 que en Rosario condujo al 60% de la población a la pobreza. Los más afectados fueron las mujeres, personas mayores y jóvenes con mayores dificultades para lograr trabajo formal.

Este proyecto promueve el desarrollo de la ciudadanía mediante la producción, transformación, comercialización y consumo de alimentos sanos. Se trata de fomentar la agroecología en los espacios baldíos de la ciudad, pues este modelo agrícola de producción que busca no depender del uso de recursos externos (insumos) y aprovechar los recursos locales (residuos para elaborar abonos, etc.). Las actividades se desarrollan siguiendo un proceso participativo liderado por las mujeres huerteras.

Las metas fueron propuestas por los responsables del programa de Agricultura Urbana y, más tarde se concretaron en talleres participativos con la población beneficiaria.

OBJETIVOS

- Generar ingresos para los colectivos más desfavorecidos de la ciudad.

- Mejorar el paisaje barrial y transformar terrenos baldíos en espacios productivos.

- Producir alimentos sanos que cubran una parte de las necesidades alimenticias de las familias pobres.

- Establecer un sistema de comercialización directa, en espacios públicos estratégicos de la ciudad.

METODOLOGÍA

Este proyecto se inició con un programa de capacitación agrícola teórico-práctica para las personas sin empleo, pues en su mayoría provienen de otras ramas de la economía. También ofrecemos asistencia técnica sobre el terreno por parte de técnicos. La población participó masivamente, quienes pudieron aportaron sus conocimientos y cumplieron un rol de promotores y educadores entre iguales. La aplicación de tecnologías apropiadas y ecológicas es muy importante pues posibilita lograr márgenes crecientes de beneficios gracias al aprovechamiento óptimo de los recursos disponibles y la independencia de recursos externos.Para el buen funcionamiento del proyecto fue necesario regular la ocupación de los espacios públicos y privados que se cultivarían. En colaboración con las áreas municipales encargadas de gestionar el suelo urbano (Direcciones de Planeamiento, Catastro, Servicio de la Vivienda, Parques y Paseos) se analizaron las posibilidades y se elevaron al Concejo Deliberante para su legislación. Elaboramos diversos modelos de convenio de cesión que empezamos a aplicar en los espacios de propiedad del municipio y en aquellos espacios privados cuyos propietarios manifestaron voluntad de participar en el proyecto.

Para la comercialización de los productos obtenidos en las huertas comunitarias, fue necesario crear e instalar ferias y publicitarlas entre la población. Aquí fue fundamental:
A) La acción de los productores, la calidad de sus productos y su presentación;
B) El rol de la Municipalidad que instaló, adecuó y reconoció legalmente las ferias;
C) Los medios de comunicación, que difundieron el proyecto y la ciudadanía, ejerciendo un consumo solidario y responsable.

A lo largo del tiempo, los resultados positivos en la comercialización y la necesidad de atender a una mayor demanda, han llevado a cambiar la escala de producción. Seguimos trabajando en la regulación de los terrenos, pactando con los propietario, estableciendo convenios con los grupos productores para ofrecerles seguridad y que puedan planificar a largo plazo. Por otra parte, para disponer de una producción sostenida a lo largo del año, técnicos, promotores y familias productoras realizaron una planificación productiva a corto plazo en base a la rotación de cultivos.

Este programa es posible gracias a la colaboración de diversas áreas del gobierno local y organizaciones como el CEPAR (Centro de Estudios de Producciones Agroecológicas) Ñanderoga y el Prohuerta, el Programa Nacional de Seguridad Alimentaria, Prohuerta INTA y una ONG española (Organización andaluza por la paz - ASPA). Para mejorar la gestión del programa, docentes de la Universidad Nacional de Rosario elaboraron un GIS (sistema de información geográfica) que servirá para mejorar la gestión del programa.

CONTEXTO SOCIAL Y URBANO DE LA EXPERIENCIA

El Programa de Agricultura Urbana fue especialmente diseñado para beneficiar a todas aquellas personas excluidas de los sistemas formales de trabajo (personas desocupadas, principalmente: mujeres, jóvenes, ancianos, personas discapacitadas). Para el caso de las mujeres se trabaja en forma conjunta con organizaciones especializadas y el área de la mujer de la secretaría de promoción social de la municipalidad.

La mayoría de los beneficiarios del Programa provienen de ciudades del norte del país. Entre ellos existen descendientes de pueblos indígenas. Promovemos el respeto por las diferentes culturas que conviven en el proyecto: rescatamos el saber popular y sus conocimientos, aplicándolos a los sistemas de cultivo y programamos actividades festivas donde conocer la gastronomía. En 2006 hemos programado una muestra de gastronomía de cada región migrante. También organizamos ferias de intercambio de semillas del lugar de origen de cada uno.

512 huerteras y 342 emprendedores feriantes se han registrado en el programa

EVALUACIÓN E IMPACTO

Este proyecto demuestra que es posible construir una economía inclusiva a partir de relaciones directas entre productores y consumidores, fomentando el consumo responsable, precios justos y una articulación de actores con fines comunes (sindicatos, gremios, comedores comunitarios, pequeños emprendedores). El programa de Agricultura Urbana ha mejorado las condiciones de vida de los pobres que residen en la ciudad y el paisaje del barrio transformando potenciales basurales en espacios productivos.

Los consumidores destacan la calidad de los productos que se venden en las ferias. La demanda de estos productos crece y hemos recibido ofertas de fábricas de pastas, comedores escolares,... El municipio recibió diversas solicitudes de apertura de nuevas ferias en la ciudad.

El 62 % de los huerteros/as son mujeres. El proyecto de agricultura urbana ha servido para mejorar su condición y posición. Las mujeres consideran la huerta como fuente de trabajo e ingresos pero también una forma de mejorar su alimentación al incorporar a su dieta estos vegetales sin pesticidas. El 70% cumple el rol de coordinadora de grupos productivos, y el 50% lograron el acceso al manejo de dinero gracias al proyecto

Los diferentes huertos de la ciudad han alcanzado un nivel de producción que les permite repartir los beneficios y reinvertir en la mejora de la tierra, pagar para< la compra de insumos y acceder a sistemas de microcréditos. Asimismo, hemos comprobado que los ingresos generados se reinvierten en sus respectivos barrios movilizando los recursos en beneficio de otros pequeños comerciantes.

Las ferias, situadas en lugares céntricos de la ciudad, son el lugar donde los participantes del proyecto se hacen visibles ante la ciudadanía, lo que ayudó a mejorar su autoestima y el reconocimiento social de su trabajo.

ORGANIZACIÓN
Municipalidad de Rosario
Promoción Social
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