La necesidad
de descentralización de la oferta cultural pública estimulo en los últimos años
a la instalación de espacios culturales (museos, teatros y cines) en los
barrios más distantes de la ciudad de Curitiba. Pero, las propuestas
pedagógicas-culturales todavía eran en su mayoría, ofrecidas en el centro de la
ciudad. Como prioridad para la acción cultural pública, se entendió la
necesidad de ofrecer clases gratuitas de música con una sólida orientación
pedagógica en todas las regiones de la ciudad.
El programa MusicaR tiene como principio esencial para el impulso educador de una ciudad, el rol activo en la educación de sus habitantes, proponiendo una acción de formación musical de largo plazo, gratuita y democrática. En conformidad con las prerrogativas de la “Carta de las ciudades educadoras” (CCE), el MusicaR atiende prioritariamente a los niños y jóvenes, con grupos de alumnos de 7 a 11 años y de 12 a 17 años, con clases dos veces a la semana y ofreciendo una formación musical basada en la triada: musicalización, flauta dulce y canto coral. Además de clases semanales de música, los alumnos del programa también participan de experiencias performárticas presentándose en teatros, salas de conciertos y escenarios en espacios abiertos. En estas ocasiones, acompañan, en algunos casos, a grandes nombres de la música brasileña, como Toquinho, Danilo Caymmi y Jane Duboc.
MusicaR está alineado a los 3 grandes desafíos para el siglo XXI propuestos en la CCE por medio de 3 acciones esenciales:
Los tres principios
de una ciudad educadora propugnados en la CCE guían la metodología del programa
MusicaR de la siguiente manera:

Curitiba es la capital de Paraná, localizada en la Región Sur de Brasil, fue fundada oficialmente el 29 de marzo de 1693, con la creación de la Cámara Municipal. La ciudad posee alrededor de 1963726 habitantes y, según el censo demográfico del 2010 del Instituto Brasileño de Geografía e Estadística, la población está formada por: 19,90% de niños hasta 14 años, 17,10% de jóvenes entre 15 y 24 años y un 62,70% de adultos (y ancianos). El Índice de Desarrollo Humano Municipal (IDH-M) de Curitiba es considerado muy alto por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, siendo que su valor es de 0,856 (siendo el décimo más grande de Brasil).
El crecimiento urbano de la ciudad fue fortalecido por la llegada de inmigrantes europeos a lo largo del siglo XIX, en su mayoría, alemanes, polacos, ucranianos e italianos, que contribuyeron para la actual diversidad cultural.
Curitiba posee una elevada posición en los indicadores de educación, con la menor tasa de analfabetismo y la mejor calidad de enseñanza básica entre todas las capitales. También se destaca por tener la economía más fuerte del sur del país, en virtud del trabajo de exportación y de su parque industrial variado, además de industrias automovilísticas ubicadas en la Región Metropolitana.
El Programa MusicaR, como iniciativa que promueve el desarrollo socio-artístico-cultural-económico, está presente en todas las diez regiones de la ciudad y son contempladas todas las realidades socioeconómicas de la ciudad.
En primer
lugar, hubo un impacto importante en las comunidades, una vez que los locales
donde se realizan las clases de música se volvieron en espacios de referencia
para la diseminación de la música, trayendo géneros y estilos musicales que
generalmente no circulaban en estos barrios (música de concierto, jazz, música folclórica,
canciones étnicas, etc.). En relación a los niños y jóvenes, el impacto parece
ser más evidente, ya que los alumnos ahora se relacionan con un repertorio musical
más amplio, lo que se refleja en sus hábitos de escucha y en la circulación de
la música entre ellos. Algunos de estos alumnos llegaron a optar por continuar
sus estudios de nivel superior, siendo que una ex-alumna es actualmente pasante
en el propio programa.
Teniendo en
cuenta la escasez de opciones culturales y de ocio en algunas localidades
distantes del centro de la ciudad, se observó que muchos niños y jóvenes incorporaron
espacios musicales (físicos y temporarios) en el centro de su vida social,
frecuentando, incluso, espacios culturales de sus propios barrios que antes
eran desconocidos para ellos. Varios alumnos del programa empezaron a ir a espectáculos,
conciertos y actuaciones, muchas veces acompañados de sus padres y parientes,
ampliando considerablemente la multiplicación de la difusión musical entre familiares
y toda la comunidad.
Como el MusicaR es un espacio de destaque en las principales programaciones culturales de la ciudad, como la Semana de Canto Coral y el Taller de Música de Curitiba, el programa también se volvió un diseminador de producción artística. Se destaca, en particular la conducción ininterrumpida de programa desde el 2017, mismo durante el periodo de aislamiento social por la pandemia del COVID-19 (en este periodo de 2020 e 2021 las clases ocurrieron de forma remota). Este aspecto es relevante para la realidad brasileña en el que proyectos de esta envergadura tienen dificultades en mantener su funcionamiento a lo largo del tiempo. Ya siendo ofertado en todas las regiones de la ciudad, el próximo paso de MusicaR está en la ampliación de sus espacios, oferta de cupos y en la garantía de la continuidad por muchos años más como un programa permanente.