La Fábrica de Artes y Oficios (FARO) de Oriente es una iniciativa promovida por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, que surge de la unión de un centro cultural y una escuela de artes y oficios que, por su modelo pedagógico, se convierte en una fábrica de creación artística, un espacio ideal para el diálogo y el encuentro con el arte, un foro para las expresiones culturales. Está ubicado en el oriente de la ciudad, en la delegación Iztapalapa, lugar donde prevalece un alto grado de marginación.
Desde 1997, la Secretaría de Cultura ha generado diversas acciones para procurar el bienestar cultural de la población. Uno de esos esfuerzos ha sido la consolidación de proyectos culturales como la Fábrica de Artes y Oficios de Oriente. Para llevar a cabo el proyecto, se consultó a artistas de diversas disciplinas, a promotores y gestores culturales, así como a la comunidad. Se inició, así, la construcción de este innovador centro artístico-cultural en la periferia de la ciudad.
El espacio, de acceso gratuito, cuenta con tres galerías de arte, un foro escénico, la Biblioteca Alejandro Aura, una ludoteca, un cineclub y un Clubhouse (espacio que permite el acceso a ordenadores y un acercamiento a la tecnología multimedia en combinación con el arte); además, alberga una escuela de artes y oficios. Su importancia radica en que es el único en el oriente de la ciudad, con una propuesta de trabajo diseñada para atender las necesidades de la población que reside en la zona donde está enclavado.
Debido a que la población de la delegación Iztapalapa se caracteriza por ser fundamentalmente joven y con enormes rezagos sociales, el FARO inició su actividad como un modelo de atención meramente juvenil. Sin embargo, la población aledaña demandaba que también se tomarán en cuenta las carencias de otros sectores de la población. Esta demanda derivó en la construcción de un proyecto integral e incluyente que contempla a un mundo diverso de personas.
- Romper con la idea de que el arte y la cultura son una cuestión de élites.
- Constituir un modelo de desarrollo comunitario desde el ámbito cultural.
- Fomentar formas propias de expresión artística y cultural.
- Promover la creación de una sociedad más igualitaria, más equitativa y más justa.
El FARO trabaja sobre 2 ejes fundamentales:
1. Un centro cultural donde se programan exposiciones de artes visuales, conciertos musicales (trova, rock, música popular y clásica), espectáculos escénicos de danza y teatro, cuenta cuentos, eventos infantiles, cine, presentaciones de libros, festivales culturales y eventos masivos, etc.
2. Una escuela que vincula las artes con los oficios programando talleres de música (guitarra, composición, bajo, guitarra eléctrica), de artes escénicas (danza contemporánea, folklórica, afro, teatro callejero, teatro bufo), de comunicación (fotoperiodismo, periodismo comunitario, narrativa, poesía y diseño gráfico), de artes visuales (dibujo, pintura, escultura, fotografía, grabado), de oficios artesanales (cartonería y alebrijes, diseño de vestuario, escenografía, diseño de muebles en metal, vitrales), etc.
Los talleres han ido creciendo y evolucionando de acuerdo a la demanda de los participantes. Al inicio solo se contaba con 30 talleres en artes y oficios y 6 talleres de iniciación artística infantil. Actualmente, se cuenta con 65 talleres para jóvenes de 17 años en adelante, 22 talleres de iniciación artística infantil para niños de 6 a 16 años, 10 talleres de desarrollo humano para niños a partir de 3 meses y adultos mayores, y 4 talleres de medio ambiente para el público en general.
Asimismo, el FARO promueve manifestaciones artísticas de diversa índole dirigidas a una población a la que se había mantenido al margen de estos temas. En la actualidad, el FARO tiene un público que ha desarrollado una sensibilidad de acuerdo a la relación artística que tiene con su medio social. Por otro lado, pretende que los usuarios, a través de la enseñanza y experiencia adquirida, puedan desarrollar formas propias de expresión artística y cultural que motiven la generación de nuevos auditorios.
El FARO de Oriente está ubicado en la delegación Iztapalapa, lugar donde prevalece un alto nivel de marginación. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, en el año 2000, fecha de inauguración del centro cultural, esta demarcación contaba con 1.8 millones de habitantes en una extensión de aproximadamente 117 km2, cifra que la situó como la delegación más poblada del país y la quinta en densidad poblacional de la Ciudad de México. El 56 por ciento de sus habitantes vive en condiciones de hacinamiento, el 68 por ciento subsiste con un ingreso menor a dos salarios mínimos y la escolaridad promedio es hasta sexto año de primaria. En la zona se registran altos índices de delincuencia, desnutrición, violencia intrafamiliar, embarazo precoz y migración, siendo conocida como el patio trasero de la ciudad.
Iztapalapa, además de colindar con otras delegaciones de la Ciudad de México, tiene límites comunes con el estado de México. El FARO se encuentra a tres calles del municipio de Nezahualcóyotl, sitio en el que perdura una ínfima calidad de vida como resultado de su doble situación periférica con respecto a la Ciudad de México y a los estados centrales. Aunque esta entidad mexiquense pertenezca a otra jurisdicción, también forma parte del área de influencia de este espacio cultural de creación artística.
Durante estos casi 15 años, la Secretaría de Cultura, a través del FARO de Oriente, ha acercado a la comunidad de la zona oriente de la ciudad a la actividad cultural y artística, no solo como espectadora de las actividades que se programan semanalmente, sino también como creadora, lo que ha dado pie a considerar esta zona de la capital del país como un referente obligado en relación a la cultura de la ciudad. Con ello, se demuestra que el oriente no solo es un foco conflictivo como los medios de comunicación lo reiteran, sino que también, en esta parte de la capital, existen miles de personas creativas, emprendedoras y con actitudes y aptitudes para el arte: música, teatro, artes visuales, literatura, comunicación, oficios, etc.
El FARO ha generado un cambio en la conciencia de la comunidad al poder disfrutar o ser partícipe del proceso cultural, pero también en su entorno físico porque la población demanda una mayor atención a su comunidad. Así se han recuperado espacios públicos para la creación de parques, ludotecas, foros al aire libre y centros comunitarios.
En 2005, la Secretaría de Cultura creó otros tres espacios, conformando en 2007 la Red de FAROS, a fin de llevar una propuesta cultural y de formación en educación no formal de gran calidad a la periferia de esta gran metrópolis, que busca constituir un modelo de desarrollo comunitario desde el ámbito cultural que despierte el sentido de identidad y pertinencia a la comunidad.
Actualmente, la Red está conformada por los FAROS: Oriente, Tláhuac, Milpa Alta e Indios Verdes, que entre los cuatro ofrecen más de 1.535 actividades artístico-culturales que benefician a más de 350.000 personas al año. Se imparten 150 talleres trimestrales en artes, oficios y actividades infantiles con 10.000 inscritos y se brindan más de 200 actividades de servicio a la comunidad, lo que permite formar nuevos públicos y demostrar que la educación artística y la cultura son una de las herramientas más efectivas en la lucha por sacar a la sociedad del mutismo histórico, y que ésta juegue un papel más participativo en relación a su entorno, su comunidad y su ciudad. Próximamente, se inaugurará la quinta Fábrica de Artes y Oficios, el FARO de Aragón.
Los FAROS han demostrado ser uno de los modelos de política cultural más exitosos del país y de América Latina. En el ámbito internacional, este modelo ha obtenido reconocimiento internacionales como el Coming Up Taller entregado en la Casa Blanca, por parte del Museo de Ciencias de Boston, el Tecnológico de Massachusetts y la empresa Intel al crear un Clubhouse Computer Center, el Centro Cultural de España en México impulsando intercambios culturales a través de residencias artísticas con la Red, por mencionar algunos. Además, la iniciativa ha sido presentada en ciudades como Marsella, Nagoya, Boston, Berlín, Bogotá, Barcelona y Quebec, entre otras, además de participar en distintos eventos del país.