El envejecimiento de la población y la creciente necesidad de atender aspectos vinculados a la dependencia genera la demanda de capacitar a cuidadores informales, como son los familiares y otros allegados a la familia. Según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, 2000), en Uruguay casi la mitad de los hogares tiene al menos un adulto mayor.
Los adultos mayores son, en su mayoría, una población autosuficiente. Sin embargo, en el momento en que se generan situaciones de dependencia, la atención y el cuidado de estas personas suele recaer en la familia, siendo principalmente las mujeres quienes asumen esta responsabilidad.
Con el propósito de aportar soluciones a esta situación, la Intendencia de Montevideo puso en marcha el curso-taller gratuito de capacitación “Aprendiendo a cuidar a nuestros mayores”, el cual brinda herramientas a personas interesadas en la temática del cuidado de adultos mayores, promoviendo la adquisición de aprendizajes a partir de conocimientos teóricos y del intercambio de experiencias.
El curso ofrece conocimientos sobre nutrición, higiene personal, salud bucal, movilidad, actividad física, administración de medicamentos y prevención de afecciones, entre otras.
El Programa se formula y ejecuta desde la Secretaría para el Adulto Mayor y se realiza en los distintos municipios (distritos) que integran la ciudad. En su puesta en marcha, intervienen varias dependencias municipales, así como diversas instituciones: el Ministerio de Salud Pública, el Ministerio de Desarrollo Social, el Ministerio de Educación y Cultura, el Banco de Previsión Social, la Universidad de la República, etc.
Objetivo general:
Mejorar la calidad de vida de los adultos mayores con dificultades para realizar sus actividades cotidianas.
Objetivos específicos:
- Capacitar a personas que están en contacto con adultos mayores, interesadas en la temática.
- Brindar herramientas en respuesta a las necesidades familiares, concretamente a las personas que asumen el rol de cuidadoras informales, ocupándose de los familiares mayores.
- Generar un espacio de reflexión e intercambio en torno a esta temática.
El curso-taller tiene una duración de 30 horas y se realiza
en 15 sesiones de dos horas en los distintos municipios de la ciudad. Para
participar en el Programa, los integrantes deben tener 18 años o más.
Un equipo multidisciplinario se encarga de impartir el
curso-taller, el cual está integrado por psicólogos, trabajadores sociales,
médicos geriátricos, enfermeros/as, nutricionistas, odontólogos, profesores de
educación física, terapeutas ocupaciones, equipo de resucitación cardíaca, etc.
de la Intendencia de Montevideo.
Al finalizar el curso-taller los participantes tienen
nociones de:
- los procesos de envejecimiento: biológico, psicológico y social,
- los derechos de las personas mayores,
- el cuidado de la higiene personal,
- el cuidado de la salud bucal,
- la prevención de accidentes en el hogar (barreras arquitectónicas),
- la prevención y la detección de indicadores de enfermedades cognitivas,
físicas y emocionales,
- la alteración de los sentidos,
- los cuidados y la administración de medicamentos,
- la movilización de la persona mayor con dificultades motoras,
- la importancia de la actividad física y recreativa y sus técnicas y
ejercicios,
- la sobrecarga y el estrés del cuidador: detección, prevención y estrategias
de abordaje.
Hasta el momento se han capacitado 250 personas, las cuales
forman un grupo heterogéneo de personas con una formación que va desde la
educación primaria hasta la universitaria.
Montevideo es una ciudad de 1.350.000 habitantes (datos de 2011). Ocupa una superficie de 200 km2 y tiene una densidad de 6.461 hab/km2. Está dividida en 8 municipios (distritos).
Es una de las ciudades más envejecidas de América Latina. La población de más de 60 años asciende al 19%, siendo mayoritariamente femenina, con problemáticas que le son propias, ya que muchas mujeres no han tenido acceso a una pensión de jubilación por no haber podido acceder al mercado laboral.

El Programa es evaluado frecuentemente por el equipo técnico que al finalizar el curso solicita a los participantes que lo evalúen teniendo en cuenta distintos parámetros.
En el 98% las evaluaciones son positivas en relación tanto a los aspectos curriculares como a los intercambios que se producen con el resto del grupo de formación y el equipo técnico participante.