Las personas con discapacidad han sido históricamente excluidas de las grandes líneas de las políticas públicas, siendo muy limitados los casos en los que se desarrolla una acción transversal con una perspectiva de inclusión. Diversas causas generan esta situación, entre ellas la orientación de las políticas “especiales” y focales desarrolladas “para” las “minorías” y colectivos de personas con discapacidad y la instalación de una cultura predominante de invisibilidad de la temática en el ámbito social.
Es evidente que un cambio de rumbo que ponga en acción los principios destacados en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y promueva el ejercicio pleno de esos derechos es, además de necesario, posible.
Otro aspecto es el concepto de participación de la ciudadanía en el proceso de construcción y desarrollo de cambios en el ámbito social. De manera específica, en la temática discapacidad, el aspecto sensibilización tiene una gran importancia para generar un proceso de cambio de cultura. La toma de conciencia por parte de los actores sociales es fundamental para incorporar esta temática a los aspectos de la cotidianeidad, sea cual sea el ámbito en el cual ésta se desarrolla.
Es así que se lleva adelante un proceso de trabajo con jóvenes voluntarios con motivación en esta temática específica, capaces de asumir un rol protagónico en el proceso de sensibilización de la población, de las autoridades y de las instituciones en general, sean públicas o privadas.
En la capacitación de estos jóvenes se abordan temáticas relativas a la discapacidad, propuestas de sensibilización, recursos lúdicos y deportivos adaptados e inclusivos y aspectos inherentes a los procesos de planificación de eventos, organización y evaluación.
El objetivo es que estos grupos actúen como multiplicadores de sus conocimientos y difundan la perspectiva de inclusión, a través de propuestas de sensibilización. Al final del proceso anual de trabajo, la Intendencia de Montevideo (Ayuntamiento) realiza un reconocimiento a quienes han desempeñado un rol activo en el mismo.
-Dar visibilidad al tema de la discapacidad en el ámbito social.
-Formar/capacitar a grupos de promotores.
-Incluir el concepto de discapacidad en la vida social de las comunidades.
-Sensibilizar a la población, instituciones y autoridades en relación a este tema.
-Conformar grupos de jóvenes voluntarios que desarrollen una ciudadanía activa en sintonía con la política de la Intendencia.
-Desarrollar un nuevo concepto (paradigma) de voluntariado: construcción de ciudadanía activa junto con organismos de gobierno.
-Instalar en los aspectos sociales el concepto de inclusión, con énfasis en las personas con discapacidad y sus derechos.
La metodología general del programa consta de dos momentos o componentes que se retroalimentan mutuamente: la dinámica de los grupos y las actividades de intervención.
La dinámica del grupo constituye el momento de conformación de las estrategias de abordaje de los temas, se trabaja en función de las características del contexto en el cual se va a actuar, se determinan las necesidades del grupo para su realización, se abordan los temas de interés a través de talleres de formación, se planifican las actividades a realizar y se distribuyen tareas y roles, de cara a cada intervención. Es fundamental para la acción de los grupos, identificar y definir los objetivos en función del contexto y de la comunidad destinataria.
Las actividades de intervención se desarrollan en diversos entornos comunitarios e institucionales. En ellos se busca fundamentalmente la participación activa de las personas en actividades de sensibilización, juegos y deportes. Por ejemplo, los/las participantes tienen la oportunidad de experimentar las sensaciones de orientarse con bastones para personas ciegas, trasladarse en sillas de ruedas, o comunicarse a través de la lengua de señas. También juegan y realizan deportes con adaptaciones, en los que participan conjuntamente personas con y sin discapacidad.
Durante el primer año de implementación, 2009, se inició la experiencia de forma piloto, conformando un primer grupo de voluntarios/as que posibilitó desarrollar una veintena de intervenciones en Montevideo y en algunos departamentos del país, como Salto y Canelones. Esta primera etapa permitió evaluar de manera positiva y pertinente el proyecto.
En el año 2010, se buscó multiplicar la experiencia con otros colectivos procurando conformar más grupos de trabajo e iniciar nuevos procesos de sensibilización y visibilización de la temática discapacidad. En ese sentido se organizaron dos grupos de voluntarios/as, uno conformado por los participantes del año anterior y con la incorporación permanente de nuevos actores, el otro comenzó de cero con jóvenes recién llegados a la propuesta. A lo largo de 2010 se realizaron diversos talleres de capacitación con los grupos y se duplicó la cantidad de intervenciones. Además de consolidar la propuesta, se fortaleció el grupo formado en 2009, se incorporó un nuevo grupo y se iniciaron procesos de multiplicación de la experiencia en los departamentos de San José, Canelones y Maldonado.
En 2011, se mantienen los grupos formados a los que se han incorporado más jóvenes y se están realizando procesos de sensibilización y capacitación a diversos colectivos, con el fin de promover una mayor incorporación de grupos al programa.
Montevideo es la capital política de Uruguay. La ciudad cuenta con 1,300.000 habitantes aproximadamente; 1.973.000 habitantes si se tiene en cuenta toda el área metropolitana. La ciudad está dividida en 59 barrios. La experiencia se desarrolla fundamentalmente en el departamento de Montevideo, pero la incidencia de los grupos trasciende los límites del mismo.
Los ámbitos de intervención del programa son amplios y diversos, abarcan acciones barriales como festivales, ferias, eventos lúdicos, así como centros educativos, eventos institucionales de organismos públicos y privados. Los grupos están conformados por jóvenes de ambos sexos, con y sin discapacidad. Su acción está dirigida a toda la sociedad en general, adaptando las formas de intervención a niños/as, jóvenes y adultos.
Esta experiencia de voluntariado es la primera a escala
nacional en abordar la temática discapacidad a partir de un proceso de
sensibilización y visibilidad. A partir de la puesta en marcha de esta
innovadora modalidad de participación de jóvenes voluntarios/as, se registran
algunos cambios:
En los jóvenes participantes de los grupos:
-Participación-creativa: se facilita la participación activa de los/as jóvenes
en la creación, realización, evaluación de impacto de las diversas propuestas
de sensibilización.
-Análisis de alcances y limitaciones: se estimula el análisis e identificación
de los conocimientos individuales y colectivos acerca de la temática
discapacidad.
-Identificación del conocimiento necesario a incorporar: se definen
colectivamente los temas específicos a incorporar como conocimientos nuevos.
-Proceso de aprendizaje significativo y su transferencia: se mejoran
significativamente los conocimientos acerca de la temática, permitiendo que
los/las jóvenes puedan actuar como promotores de procesos de inclusión en los
más diversos entornos.
-Reflexión crítica: se estimula y promueve el análisis y reflexión críticos
sobre las causas de las situaciones abordadas.
En los contextos cotidianos de los cuales forman parte:
-Re-significación del rol de los jóvenes: el rol de los/las jóvenes adquiere un
nuevo liderazgo a partir del conocimiento adquirido, las experiencias vividas y
la actitud proactiva asumida.
-Transferencia de los conceptos: en general se transforma la percepción de
los/las jóvenes participantes, logrando incidir positivamente e incorporando la
perspectiva de la inclusión en los entornos de inserción respectivos.
-Re-significación de la discapacidad: se percibe un cambio positivo de mirada
de algunos de los entornos en los cuales los jóvenes actúan cotidianamente, ya
sea porque la temática se comienza a percibir de una manera más centrada en las
personas y no en la estigmatización de la discapacidad.
Incorporación de la perspectiva de la inclusión en las
comunidades, instituciones y programas con los que se ha trabajado:
De manera progresiva, en muchos de los entornos de trabajo en los cuales se ha
intervenido, se ha comenzado a tener en cuenta a las personas con
discapacidades presentes en las diversas comunidades, y se han desarrollado
propuestas que contemplan sus aspiraciones y promueven la inclusión.
Incorporación temática en la Intendencia:
Un efecto similar al anterior punto se ha observado en relación a la percepción
de algunas oficinas y dependencias de la Intendencia, asimismo se observa una
valoración positiva por parte de los diversos equipos de trabajo y una
motivación a incorporar modificaciones en procedimientos y medidas que
promuevan con mayor énfasis la perspectiva de los derechos de las personas con
discapacidades.
De los “mitos” a las “nuevas realidades”, un cambio de
mirada:
Un aspecto importante a destacar es que en múltiples entornos comunitarios y
académicos, la temática discapacidad ha sido considerada como tema de
tratamiento “reservado a técnicos especializados”, lo cual ha contribuido, en
parte, a que solo los expertos pudieran realizar emprendimientos sobre el tema.
La innovadora experiencia de agrupar jóvenes, con actitud de colaboración,
iniciativa y motivación, ha permitido desarrollar un proceso de adquisición de
las aptitudes básicas para colaborar en el “cambio de mirada” que nuestra
sociedad está comenzando a experimentar en relación a la temática discapacidad.
El enfoque social de la temática ha permitido iniciar procesos individuales y
sociales, capaces de mostrarnos que las capacidades para un cambio las
generamos y realizamos en colectivo, con sensibilización y participación, de
amplios sectores y comunidades de la sociedad.