El Centro Cultural El Obrador fue creado
para facilitar el acceso a los bienes culturales tangibles e intangibles a la
población del distrito Oeste de Rosario, uno de los territorios más
desfavorecidos de la ciudad, conformado por múltiples asentamientos irregulares
de población migrante en constante crecimiento, lo que conlleva graves
problemáticas sociales. El Obrador orienta su trabajo a revalorizar los rasgos
identitarios de esta población, a promover sus derechos y a buscar su inserción
laboral, enmarcando su trabajo en el respeto a la diversidad cultural y, por
tanto, a los distintos saberes, con el fin de ofrecer una mejor calidad de vida
a la población.
El Obrador fue construido junto con la comunidad en una
dinámica de participación, intercambio y acción, creando un ámbito privilegiado
de espacio público, convivencia y transformación de la experiencia vital de las
personas y de la comunidad a la que pertenecen. Ofrece actividades culturales,
educativas y de formación en oficios, proporcionando capacitación en
tecnologías actualizadas. Además, se trabaja en micro-emprendimientos, lo que
ha transformado este espacio en una verdadera usina de emprendimientos
culturales productivos.
- Mejorar la calidad de vida de sectores vulnerables de la
población, facilitando el acceso a los bienes tangibles e intangibles.
- Promover la inclusión socioeconómica a través de la capacitación en oficios y tecnologías actualizadas.
- Favorecer la recuperación y la revalorización de saberes tradicionales.
- Facilitar la convivencia en un marco de reconocimiento de la diversidad
cultural y la sostenibilidad.
El Obrador comenzó su actividad convocando a la comunidad a
asistir a talleres en oficios culturales, que, a partir de saberes
tradicionales, muchas veces depreciados u olvidados, incorporaran herramientas
de diseño, tecnología y mercadeo para favorecer la comercialización de los
objetos emergentes del trabajo comunitario. Durante ese proceso se fomentan los
vínculos de los asistentes entre sí.
Fábrica de juguetes, diseño y confección de indumentaria,
cestería textil y en PET y fábrica de papel fueron los primeros talleres. El
propósito era la emergencia de micro-emprendimientos que permitieran la
inserción de los asistentes en la economía formal a través de mecanismos
cooperativos.
En la actualidad tienen sede en El Obrador tres talleres del
programa provincial Nueva Oportunidad (apoyo en la adquisición y práctica de
oficios para jóvenes expulsados del sistema escolar, muchos de ellos en
conflicto con la ley penal): huerta (aromáticas, cosméticos, alimentos),
carpintería (muebles) y diseño de juguetes blandos, y se está organizando
un cuarto taller de lutería y cajas de música.
Las actividades del Centro se difunden a través del facebook
de la institución. La mayor parte de la planta de personal vive en la zona y
son divulgadores activos de la oferta cultural entre los vecinos. La agenda de
la Secretaría de Cultura y Educación también incluye esta oferta, y llega a las
instituciones del barrio. Además, el equipo realiza recorridos por los barrios
aledaños y visitas a los vecinos para incrementar la participación de la
comunidad.
La Secretaría de Cultura y Educación, responsable de su
gestión y financiamiento, promueve la incorporación de voluntarios a su
plantilla, encargándose de su capacitación. Con el tiempo, han ido surgiendo
otras alianzas con actores gubernamentales y no gubernamentales.

Rosario cuenta con 948.312 habitantes. La ciudad está radicada en un área de 178,69 km2, con una densidad de 5.089 hab./km2. Se constituye en cabecera de un conjunto de comunas y municipios que conforman una realidad urbano-rural con múltiples interdependencias, siendo la población metropolitana de aproximadamente 1.300.000 habitantes.
La estructura productiva de Rosario y su área metropolitana
está conformada por una multiplicidad de actividades que integran ramas
agroindustriales tradicionales con tecnologías de información y comunicación,
el sector de servicios y una industria alimenticia altamente competitiva.
Rosario concentra el 90% de su infraestructura cultural en
el área céntrica, mientras que la escasez de equipamientos en otras áreas
dificulta la posibilidad de gestionar la cultura como motor estratégico de
desarrollo humano.
El vecindario del distrito Oeste está integrado por una
población proveniente de migraciones internas, con alto porcentaje de
comunidades de etnia qom, mocoví y colla, así como de personas de países
limítrofes (paraguayos y chilenos, entre otros), y de procesos de reubicación
de vecinos de otros barrios. Cuenta con múltiples asentamientos irregulares en
constante crecimiento, favorecido por la disponibilidad de espacio no
urbanizado que admite la instalación de nuevas familias, siempre en condiciones
precarias. El aislamiento, el desarraigo y la pérdida de lazos comunitarios,
con todas sus secuelas, son moneda corriente en estas poblaciones de migrantes.
Su población está formada por los grupos sociales más vulnerables de la ciudad
con problemáticas asociadas a la desocupación, las adicciones, la delincuencia,
la explotación sexual y/o laboral, etc.
© IrishHeartbeat - Wikimedia Commons

El Centro Cultural El Obrador se ha constituido como un
actor de referencia en el área barrial en la que interviene. Junto con los dos
centros de convivencia barrial que atienden la problemática de las familias de
la zona, el Centro de Salud y las escuelas provinciales, integra una red que,
en el hacer coordinado, se potencia y multiplica su eficacia.
El Centro está presente en todas las instancias de
participación en su territorio, como mesas barriales y asambleas de presupuesto
participativo. Además, constituye una caja de resonancia de la problemática del
barrio, que le llega a través de los referentes de la comunidad en la que
actúa.