La Municipalidad de Rosario inicia esta experiencia en el año 1996 con el propósito de rescatar la mirada de las niñas y niños en el diseño y en la construcción de la ciudad en la que viven y recorren a diario, y promover su participación en la configuración de sus políticas públicas. Este proyecto es una iniciativa del pedagogo italiano Francesco Tonucci, quien propuso crear los Consejos de Niñas y Niños como una forma de lograr que las ciudades y quienes las gobiernan escuchen a las infancias que las habitan.
Como gesto inaugural, el entonces Intendente Hermes Binner firma un convenio para llevar adelante la experiencia en la ciudad, primera en hacerlo por fuera de Italia. A partir de ese acuerdo, se creó La Ciudad de las Niñas y los Niños, mediante el Decreto nº 1422 con fecha 18 de julio de 1996.
Los Consejos de Niñas y Niños son los espacios de participación donde su palabra y su visión, sus percepciones y ocurrencias son contempladas en el diseño y la ejecución de las políticas públicas de la ciudad. Las chicas y chicos se reúnen una vez por semana, durante todo el año, en su sede Estación Embarcaderos, y en ocasiones se realizan paseos para compartir, conocernos y recorrer la ciudad.
En cada encuentro, juegan y aprenden a través de diferentes soportes y lenguajes, imaginan la ciudad que desean y debaten ideas que sugieren para transformarla. Hablan de los temas que les preocupan y proponen acciones y campañas en las que las consejeras y consejeros, las familias, las escuelas y las instituciones de la ciudad trabajan juntos para favorecer la convivencia urbana y la planificación de los espacios compartidos. Además, participan de otros proyectos colectivos, como la acción Mil Grullas por la Paz, que desde 1999 se realiza en la ciudad.
El objetivo es claro: comenzar a pensar una ciudad habitable a la medida y de la forma en la que lo hacen las infancias, favoreciendo la convivencia urbana y la planificación del espacio público para el encuentro, el juego, la recuperación histórica y la vida cultural de los barrios, edificios y lugares que nos pertenecen como rosarinas y rosarinos.
De esta manera, los Consejos de Niñas y Niños promueven la participación real de las infancias en las acciones de gobierno. Todos los años presentan un proyecto a las autoridades municipales que, a través de sus múltiples áreas, asume la responsabilidad de llevarlo adelante. El compromiso se plasma en un encuentro donde el ejecutivo, a través de la figura del Intendente, se reúne con el Consejo para recibir y dialogar sobre el proyecto.
Es decir, las niñas y niños aconsejan a las autoridades y proponen proyectos para toda la ciudad, que abarcan ejes y temas variados. Esto implica aceptar la diversidad y es garantía para proyectar una Rosario múltiple, democrática, amable para vivir y convivir.

Los Consejos de Niños y niñas son espacios de participación que el proyecto ofrece a niños de toda la ciudad: a aquellos elegidos en sus escuelas, bibliotecas, organizaciones no gubernamentales, y a todos los que deseen participar. Los chicos se reúnen una vez por semana durante todo el año para conocer la ciudad y pensar sobre ella. En cada encuentro, juegan y aprenden a través de diferentes soportes y lenguajes, piensan la ciudad y debaten las formas que pueden sugerir para transformarla. Hablan de los temas que les preocupan y proponen acciones y campañas en las que los Consejeros, las familias, las escuelas y las instituciones de la ciudad trabajan juntos para favorecer la convivencia urbana y la planificación de los espacios compartidos.
Son más de 10 consejos los que funcionan en simultáneo, en diferentes barrios de la ciudad, en distintas sedes y horarios, durante encuentros semanales. Aquellos niños que ya han transitado por los consejos, pueden participar del Proyecto de Pos-consejo, con la intención de comunicar a otros compañeros las ideas, propuestas y acciones que los chicos de Ciudad de las Niñas y los Niños tienen para ofrecerle a Rosario.
Estas reuniones se complementan con los Encuentros de Consejo Ampliado, que suceden dos veces al mes, donde todos los Consejeros de las distintas sedes se reúnen en algún lugar del municipio para compartir, conocerse y recorrer la ciudad aprendiendo más sobre el escenario al que quieren aportar.
Como corolario de los trabajos del año, los niños y niñas seleccionan un proyecto que se presenta al ejecutivo municipal, quienes garantizan su posterior concreción. Estas mismas actividades y las propuestas de los Consejos de Niños y Niñas, también están al alcance de las escuelas e instituciones, que concretan citas para compartir una jornada en el predio y llenarse de las ideas que los chicos quieren aportar para la ciudad.
Rosario cuenta con 1.030.069 habitantes, de acuerdo a las proyecciones de población (a partir del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2022). La ciudad está radicada en un área urbanizada de 107,98 km2 dentro de una superficie municipal total que alcanza los 178,69 km2, con una densidad de 5.633 hab/ km2. Rosario se constituye en cabecera del departamento del mismo nombre,
conformado por una lógica urbano-rural con múltiples interdependencias,
superando el 1.600.000 de habitantes.
La ciudad está organizada en seis distritos, cada uno dispone de un Centro Municipal de Distrito donde pueden realizarse trámites y actividades; para ello cuentan con: Área Administrativa de Servicios, Área de Desarrollo Urbano y Área de Servicios Socioculturales y Salud.
“La ciudad de Rosario se configura como una metrópoli, con una economía basada en el sector de servicios y en la industria, destacándose por la logística de ciudad portuaria, la actividad financiera y bursátil, la importante presencia de pymes y el desarrollo tecnológico en las ciencias biológicas” (Plan Estratégico Provincial – Visión 2030).
La estructura productiva de Rosario está conformada por una multiplicidad de actividades que integran ramas agroindustriales tradicionales con tecnologías de información y comunicación, el sector de servicios y una industria alimenticia altamente competitiva. Pese a las migraciones internas, el área central continúa concentrando las actividades terciarias y la más alta densidad residencial.
Consideramos que la propuesta sigue siendo adecuada y que sigue vigente su posibilidad de enriquecer la ciudad. En estos casi 30 años que el Proyecto está llevándose a cabo en la ciudad de Rosario, observamos que los niños y niñas que han participado de los Consejos de Niños y Niñas, lo han seguido haciendo en muchas otras actividades que tienen que ver con el ser parte de la producción de la ciudad, de la construcción de la ciudad, como miembros activos de ciudadanía. Tal es el caso de continuar participando en el Centro de la Juventud o en actividades barriales, como en las orquestas barriales -o en actividades que se ciernen en la producción de participación barrial-.
Consideramos también que a través de los niños y niñas se llega a las familias y esto amplía el efecto de participación en la ciudad. Consideramos que la consolidación del espacio público en Rosario es un hecho inamovible y que ha sido fruto de una serie de políticas gubernamentales a las que se ha sumado, en casi todos los proyectos, la palabra de los chicos desde Ciudad de los Niños y las Niñas. Hemos tendido presente, permanentemente, en la palabra de las infancias, la demanda del uso y la habitabilidad creativa del espacio público, de determinada manera, a tal punto que muchos de sus proyectos tienen que ver con esto último.
Algunos ejemplos de los proyectos seleccionados son:


El diseño y puesta en marcha de espacios como La Ciudad de las Niñas y los Niños no puede desprenderse de aquello que en simultáneo ocurre en la ciudad. Concebir un proyecto lúdico-pedagógico desde la perspectiva de ciudad implica entender al territorio urbano como un escenario cargado de sentido. La ciudad es un texto poderoso para abrazar la vida, atreverse a pensar y convivir, a indagar, generar una actitud crítica, proponer, crear y soñar. De esta manera, los miércoles, jueves y viernes Estación Embarcaderos abre las puertas de su jardín invitando a explorar el espacio verde para descubrir las transformaciones de cada estación y socializar los proyectos de los Consejos de Niñas y Niños, sosteniendo como eje fundamental el juego libre como garantía de autonomía de las infancias. También se puede visitar un gran jardín de
mariposas, donde se encuentran muchas plantas hospederas y nutricias de diferentes tipos de mariposas que permiten observar su ciclo de vida. El placer de leer con nuestras bibliotecas y una variada colección de libros infantiles que nos permiten sentarnos a imaginar los mundos posibles donde nos trasladamos al leer o inventar una historia y poder compartirlo con otros mientras disfrutamos un ratito al sol. El adentro y el afuera dialogan y se encuentran en Estación Naturaleza, un espacio con diferentes propuestas lúdicas para descubrir la riqueza de la biodiversidad. La Estación cuenta también con una sala destinada a niñas y niños de 0 a 3 años acompañados por una persona adulta, para que puedan disfrutar de una experiencia lúdica, de exploración, participación y juego, en un entorno amable y acorde a los primeros años de vida.
Además, todos los domingos por la mañana se abren las puertas para ofrecer la propuesta “...descanso al paso...” y disfrutar de un rato de césped, sol y reposeras, junto a diferentes dispositivos lúdicos pensados para toda la familia. También se puede participar de la Mini Escuela Ciclista, un espacio para que las infancias aprendan a andar en bici con seguridad y autonomía.